En libertad los cinco encarcelados por el juez Garzón en relación con la desobediencia civil. Juntos tras ocho meses.
Informaciones publicadas en GARA el 19 de mayo de 2001.
SUMARIO 18/98: NUEVAS EXCARCELACIONES
En libertad los cinco encarcelados por el juez
Garzón en relación con la desobediencia civil
* Zuluaga, Ormazabal, Trenor, O''Shea y Aznar deberán depositar 500.000 pesetas antes del jueves * El fiscal pidió la excarcelación al descartar el riesgo de reincidencia y de obstrucción a la investigación
La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ordenó ayer la inmediata puesta en libertad, bajo fianza de 500.000 pesetas a depositar antes del jueves, de Mikel Zuluaga, Sabino Ormazabal, Carlos Trenor, Iñaki O''Shea y Mikel Aznar, todos ellos vinculados a movimientos ciudadanos. Los cinco fueron encarcelados el pasado mes de octubre por orden de Baltasar Garzón, quien les acusó de «integración en organización terrorista» al considerarlos impulsores de «un proyecto de desobediencia civil vinculado a los objetivos de construcción nacional», cuya titularidad atribuye a «ETA-KAS».
Mirari ISASI | BILBO
Alrededor de las 8 de la tarde de ayer Sabino Ormazabal, jefe de la sección de Iritzia de GARA en excedencia, e Iñaki O''Shea abandonaron la prisión de Navalcarnero. Una hora después salía de Soto del Real Carlos Trenor y sobre las 21.15 Mikel Zuluaga dejaba Alcalá Meco. A lo largo de la noche recobró también la libertad Mikel Aznar, recluido en Aranjuez.
La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decretó a última hora de la mañana la inmediata puesta en libertad de Ormazabal, O''Shea, Trenor, Aznar y Zuluaga, los cuatro primeros detenidos en octubre, en una operación policial dirigida por Garzón en la que fueron arrestadas nueve personas, y el quinto el 1 de noviembre. En aquella ocasión el Ministerio español de Interior habló de la segunda parte de la operación contra «ETA-Ekin» y el entonces ministro, Jaime Mayor Oreja, la interpretó como «un golpe a la dirección política de ETA».
En el auto de excarcelación dictado ayer, la Sección Cuarta establece el pago de una fianza de 500.000 pesetas, que deberán depositar antes de las 13.00 del jueves 24 de mayo, para cada uno de ellos y la obligación de acudir a firmar al juzgado los días 1 y 15 de cada mes.
Ayer la Sección Cuarta del tribunal español vio los recursos presentados por las defensas de los cinco encarcelados contra su ingreso en prisión. Durante la vista no se discutió sobre la existencia o no de indicios de criminalidad, sino únicamente sobre las medidas cautelares a aplicarles.
«Coherencia ideológica»
Las defensas solicitaron su puesta en libertad sin fianza por considerar que no existe riesgo de fuga debido a su arraigo social y a sus posibilidades económicas, ya que tienen sus bienes embargados. Además, aludieron a su «coherencia ideológica» incluso en la acusación de la Fiscalía, puesto que una dinámica de desobediencia civil conlleva a hacer frente a sus propias consecuencias. En el caso de Zuluaga, esta cuestión cobra mayor peso en cuanto que no figuraba en el inicio de la investigación y él mismo se reconoció públicamente autor del documento "Piztu Euskal Herria" y pidió comparecer voluntariamente en la Audiencia Nacional.
El fiscal Enrique Molina no se opuso a la excarcelación, por entender que no van a reincidir en los delitos que se les imputan ni van a obstruir la investigación, dado el tiempo transcurrido desde su encarcelamiento, y pidió que se les impusiera una fianza de 2 millones de pesetas. La Sección Cuarta rebajó la fianza a 500.000 pesetas, «atendiendo a las circunstancias personales de los recurrentes y al tiempo que llevan ya en prisión provisional».
Los cinco excarcelados ayer ingresaron en la cárcel por orden de Baltasar Garzón, acusados de participar en la estrategia de desobediencia civil que, según el juez, ha sido diseñada por «ETA-Ekin para crear un Estado paralelo». Sabino Ormazabal, Carlos Trenor, Iñaki O''Shea y Mikel Aznar, todos ellos vinculados a la Fundación Joxemi Zumalabe, fueron conducidos a prisión el 7 de octubre acusados de «integración en organización terrorista».
En el auto de ingreso en prisión, Garzón considera presunta aunque «claramente instrumentalizada para la consecución de parte de los fines que la organización terrorista persigue en uno de sus frentes, el de masas, de crear amplios espacios de contrapoder a través de mecanismos como el de desobediencia civil que deslegitimen y destruyan el poder y sistema legítimamente constituidos, procurando con ello la subversión del orden constitucional».
Mikel Zuluaga se declaró autor del documento "Piztu Euskal Herria", en el que Garzón fundamenta sus acusaciones y que erróneamente atribuye a «ETA-KAS», y pidió comparecer de forma voluntaria ante el juez. Tras su declaración y para avalar su tesis, el magistrado situó a Zuluaga como «miembro legal del aparato político de ETA» y lo envió a prisión.
Ese documento de debate de la izquierda abertzale fue elaborado por el colectivo Piztu Euskal Herria y enviado, entre otros foros, a los encuentros de la Fundación Joxemi Zumalabe. En él se hace un análisis global de la repercusión de las ideas del neoliberalismo sobre el pensamiento político y los movimientos popu- lares, para llegar a la conclusión de que «removiendo los cajones de la resistencia popular encontramos un antídoto que puede sanar ese grave contagio universal: la desobediencia civil».
Acusan connivencia de poderes en la persecución de ideas
M.I. | BILBO
Cerca de medio millar de personas vinculadas fundamentalmente al mundo del derecho y la universidad y representativas de otros sectores sociales han avalado un manifiesto «Por los Derechos Humanos y las Libertades Civiles», que fue presentado públicamente unas horas antes de la cinco excarcelaciones que tuvieron lugar ayer. Este manifiesto ha sido remitido ya, junto a un dossier que describe y analiza las actuaciones judiciales contra Mikel Zuluaga, AEK, la Fundación Joxemi Zumalabe y la editorial Zabaltzen, a diversas instan- cias internacionales.
El documento recoge que el Gobierno español, «con la colaboración de una parte de la judicatura, esencialmente encuadrada en la Audiencia Nacional, está conculcando los derechos fundamentales de aquella parte de la ciudadanía vasca que discrepa del marco constitucional español y propugna su modificación».
En este sentido, considera «inadmisible» la persecución penal de las ideas legítimas, «especialmente las propias del nacionalismo vasco»; la conculcación de derechos fundamentales como los de expresión o asociación «cuando su ejercicio diverge de una concepción monolítica del Estado español»„ y la criminalización de prácticas políticas como la desobediencia civil.
Los promotores de la iniciativa consideran que existe «connivencia» entre determinadas intervenciones judiciales y la actuación del Gobierno español y, por eso, a través del manifiesto se traslada a las instancias estatales e internacionales la denuncia por «las actuaciones conjuntad del Gobierno y parte del poder judicial españoles», que han conducido al procesamiento penal y encarcelamiento de «un conjunto de ciudadanos que, ajeno a cualquier actividad violenta, está animado únicamente por el deseo de obtener para el pueblo vasco un futuro en paz y libertad».
Juntos tras ocho meses
Después de ocho meses encarcelados, Sabino Ormazabal, Mikel Zuluaga, Iñaki O''Shea, Carlos Trenor y Mikel Aznar pudieron, por fin, abrazarse en libertad y emprender el camino a casa.
A. UGARTE-M. JAUREGI
Iñaki O''Shea y Sabino Ormazabal fueron los primeros en recobrar la libertad. Encarcelados en Navalcarnero, los dos abandonaron la prisión a las 20.00, a pesar de que el auto de excarcelación había llegado a la cárcel para las 14.30. Ellos, sin embargo, se enteraron de la noticia media hora después, por televisión.
«A pesar de que lo sabíamos, no nos han avisado hasta las 17.30», relató a GARA Sabino Ormazabal que, junto a su compañero, fue recibido a las puertas de la prisión por un grupo de amigos ecologistas de Madrid y por su abogado.
Con la lógica alegría de haber recobrado la libertad y el recuerdo para los que quedan dentro, los dos se dirigían al encuentro de sus familiares y de los otros tres excarcelados. Sobre la decisión de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de acordar su puesta en libertad, Sabino Ormazabal opinó que «había mucha tensión y mucha presión hacia los jueces, pero el hecho de que hayamos salido los cinco demuestra que la tesis de Garzón se ha ido abajo».
El siguiente en dejar la prisión fue Carlos Trenor. «Me han entregado la notificación a las 18.00 pero, entre trámites y papeleos, no he podido salir hasta las 21.00», explicó poco después de abandonar la cárcel.
El abogado señaló que tuvo noticia de su puesta en libertad por los informativos radiofónicos, en la misma celda. «He escuchado que ''la Audiencia Nacional ha decidido dejar en libertad a...'' y he pensado, ''a ver quién es'', y de pronto han dicho nuestros nombres. Como podéis imaginaros, me he llevado una alegría enorme».
Sobre la operación que les encarceló, Trenor manifestó que «están intentando dar la puntilla a la izquierda abertzale. Fue una decisión arbitraria, que respondía a un impulso político claro, como todas las conocidas últimamente».
Mikel Zuluaga no se esperaba que recobraría la libertad porque, tal y como dijo apenas dos horas después de que saliera de Alcalá Meco, a las 21.15, «era una cuestión arbitraria. Igual que entramos de forma arbitraria, con la salida podía pasar lo mismo, no sabía si nos iba a tocar o no. Todo esto ha sido una broma macabra».
A Zuluaga, por encima de todo, le queda un sabor agridulce al «dejar a la gente dentro. Estoy contento pero otros quedan dentro», subrayó. En el lugar en el que se juntaron para cenar coincidieron con un autobús que partía hacia la cárcel de Puerto. «Me resulta duro», explicó.
Zuluaga relató que el funcionario que le comunicó la noticia no quería dejarle abrazar a sus compañeros. «He montado una pequeña bronca y al final he podido despedirme», indicó.
El último en abandonar la cárcel, en su caso Aranjuez, fue Mikel Aznar, que lo hizo pasadas las 22.30. *
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